viernes, 1 de febrero de 2008

Iter vitae

Atraviesas arboledas
des del ponto a lo más alto
pero aunque cruces la sierra
no prefieres el atajo.

Muchos senderos encuentras,
unos verdes, otros pardos,
y el mohín de Luna llena
te sugiere no acabarlos.

Ciego bebes, buen tragón,
de una hipócrita sonrisa
hasta que los años tachen
tal redoble de tambor.

Queda lejos encontrar
el buen camino a seguir.
No obstante, sigues aquí
preparado para sembrar.

Esperar o ya partir hacia
la alta cumbre de montaña;
podrás decidirte al fin
desestimando tu hombrada.

Y si realmente asciendes
por las rocas escarpadas,
jamás dudarás en subir
una eminencia más alta.

Olvidando el frio en los desiertos

Qué fácil es suspender las palabras en el aire
Y dejarlas fluir por cualquier viento;
Y qué fácil es también
Olvidar el frío en los desiertos.
Desde siempre, y se continuará,
Esa vertiginosa producción
De contestar al mundo
Desde un rincón
Sin apenas visibilidad,
Ha hecho en el ser un hueco para la banalidad.
En el mundo no son reacios a los
Jolgorios de discutores:
«Esto es así, asá, refuto;
Rehúso de así, de asá»
El gran Franz Kafka
Nos dejó su apellido
Para definir la rareza.
Los títeres se lanzan al mar
uno tras otro, o todos juntos,
Y se encharcan
en pleno estado de benevolencia.
Yo solo diseminaré cada silencio del mar
Para regalar a las ciudades
Corazones callados.
«Porque asá también es;
¡Lo niego! Esto es así, y punto»
¡Prestigio!

La alternativa

Es el aire del globo hinchado
por el soplo de un niño.
Son las ganas del fumador
por desterrar al cigarrillo
del reino de los dedos.
Es el sentir del que no ve
y el observar del que no escucha.
Son las termitas para el que yace en ataúd.
Lo es tener que besar sin usar labios.
Es una pieza más que encaja en un gran puzzle.
Es querer tirar una vez más el dado.
Es cualquier puerta entreabierta.
Es un domador de candados.
Y, así, nuestra amiga pasajera
siempre nos encuentra sitio,
alguna de las innumerables habitaciones,
en su hotel de la vida.

Cyclical whisper

El mundo gira como gira una manzana
Cuando la pela un zurdo
Y nadie se da cuenta ya
De que no somos
una manzana.
El perro se muerde la cola sin saber por qué:
Eso es la teoría del caos,
La fuerza centrípeta de los hombres,
Invasores de nosotros mismos.
Quizá es un juego, no más,
Sin principio ni fin,
Con fichas complejas
Y un dado de muchas caras.