viernes, 1 de febrero de 2008

Iter vitae

Atraviesas arboledas
des del ponto a lo más alto
pero aunque cruces la sierra
no prefieres el atajo.

Muchos senderos encuentras,
unos verdes, otros pardos,
y el mohín de Luna llena
te sugiere no acabarlos.

Ciego bebes, buen tragón,
de una hipócrita sonrisa
hasta que los años tachen
tal redoble de tambor.

Queda lejos encontrar
el buen camino a seguir.
No obstante, sigues aquí
preparado para sembrar.

Esperar o ya partir hacia
la alta cumbre de montaña;
podrás decidirte al fin
desestimando tu hombrada.

Y si realmente asciendes
por las rocas escarpadas,
jamás dudarás en subir
una eminencia más alta.

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