Aquella noche marchita olía a melancolía,
Y, yo, acompañado por el viejo polvo
De los libros y la llama de la chimenea,
Saboreaba el humo del tabaco seco,
Mientras pasaba página, soportando
Aquellos duros versos de Rimbaud.
La gramola lloraba sobre la sala
Cortinas de arpegios del jazz
Más negro de Nueva Orleáns;
Y, yo, con los ojos entelarañados,
Intentando comprender por qué
Le habían colocado bambalinas
Al mundo,
Me respondía a mis preguntas absurdas
Con algún gesto de indiferencia.
Y cuando, en medio de la noche morena,
La luna decidió saltar por mi ventana
Descubrí que el silencio puede ser ciego
Si no lo iluminan las palabras.
O alguna que otra sonrisa
Que desvele que algún pequeño sueño
se está a punto de cumplir.
martes, 25 de marzo de 2008
domingo, 16 de marzo de 2008
I
Bajo algún pino de un parque,
Algún parque sucio y viejo,
Nos guardó un beso una sombra
Y tu y yo a la sombra un verso.
Con la cabeza acostada
Me mirabas sin recelos,
Con tu melena enredada
En mi respirar sereno.
Y sin inquietarme nada,
Sentí yo tus labios tiernos
Como aquella luz de noche
Que ya se asomaba a vernos.
Sentados en aquel banco,
Aquella tarde de invierno,
Nos miramos uno a otro
Y compartimos un sueño
Mientras la vida pasaba
Escondida en los recuerdos.
Aquella tarde maldita,
Aquella en un parque viejo,
Aquella en la que aquella sombra
Nos pidió un beso tierno.
En aquel banco a tu lado
Juntos suspiramos luego,
Pues aquel sueño una tarde
Dejó de sentirse sueño.
Bajo algún pino de un parque,
Algún parque sucio y viejo,
Nos guardó un beso una sombra
Y tu y yo a la sombra un verso.
Algún parque sucio y viejo,
Nos guardó un beso una sombra
Y tu y yo a la sombra un verso.
Con la cabeza acostada
Me mirabas sin recelos,
Con tu melena enredada
En mi respirar sereno.
Y sin inquietarme nada,
Sentí yo tus labios tiernos
Como aquella luz de noche
Que ya se asomaba a vernos.
Sentados en aquel banco,
Aquella tarde de invierno,
Nos miramos uno a otro
Y compartimos un sueño
Mientras la vida pasaba
Escondida en los recuerdos.
Aquella tarde maldita,
Aquella en un parque viejo,
Aquella en la que aquella sombra
Nos pidió un beso tierno.
En aquel banco a tu lado
Juntos suspiramos luego,
Pues aquel sueño una tarde
Dejó de sentirse sueño.
Bajo algún pino de un parque,
Algún parque sucio y viejo,
Nos guardó un beso una sombra
Y tu y yo a la sombra un verso.
viernes, 1 de febrero de 2008
Iter vitae
Atraviesas arboledas
des del ponto a lo más alto
pero aunque cruces la sierra
no prefieres el atajo.
Muchos senderos encuentras,
unos verdes, otros pardos,
y el mohín de Luna llena
te sugiere no acabarlos.
Ciego bebes, buen tragón,
de una hipócrita sonrisa
hasta que los años tachen
tal redoble de tambor.
Queda lejos encontrar
el buen camino a seguir.
No obstante, sigues aquí
preparado para sembrar.
Esperar o ya partir hacia
la alta cumbre de montaña;
podrás decidirte al fin
desestimando tu hombrada.
Y si realmente asciendes
por las rocas escarpadas,
jamás dudarás en subir
una eminencia más alta.
des del ponto a lo más alto
pero aunque cruces la sierra
no prefieres el atajo.
Muchos senderos encuentras,
unos verdes, otros pardos,
y el mohín de Luna llena
te sugiere no acabarlos.
Ciego bebes, buen tragón,
de una hipócrita sonrisa
hasta que los años tachen
tal redoble de tambor.
Queda lejos encontrar
el buen camino a seguir.
No obstante, sigues aquí
preparado para sembrar.
Esperar o ya partir hacia
la alta cumbre de montaña;
podrás decidirte al fin
desestimando tu hombrada.
Y si realmente asciendes
por las rocas escarpadas,
jamás dudarás en subir
una eminencia más alta.
Olvidando el frio en los desiertos
Qué fácil es suspender las palabras en el aire
Y dejarlas fluir por cualquier viento;
Y qué fácil es también
Olvidar el frío en los desiertos.
Desde siempre, y se continuará,
Esa vertiginosa producción
De contestar al mundo
Desde un rincón
Sin apenas visibilidad,
Ha hecho en el ser un hueco para la banalidad.
En el mundo no son reacios a los
Jolgorios de discutores:
«Esto es así, asá, refuto;
Rehúso de así, de asá»
El gran Franz Kafka
Nos dejó su apellido
Para definir la rareza.
Los títeres se lanzan al mar
uno tras otro, o todos juntos,
Y se encharcan
en pleno estado de benevolencia.
Yo solo diseminaré cada silencio del mar
Para regalar a las ciudades
Corazones callados.
«Porque asá también es;
¡Lo niego! Esto es así, y punto»
¡Prestigio!
Y dejarlas fluir por cualquier viento;
Y qué fácil es también
Olvidar el frío en los desiertos.
Desde siempre, y se continuará,
Esa vertiginosa producción
De contestar al mundo
Desde un rincón
Sin apenas visibilidad,
Ha hecho en el ser un hueco para la banalidad.
En el mundo no son reacios a los
Jolgorios de discutores:
«Esto es así, asá, refuto;
Rehúso de así, de asá»
El gran Franz Kafka
Nos dejó su apellido
Para definir la rareza.
Los títeres se lanzan al mar
uno tras otro, o todos juntos,
Y se encharcan
en pleno estado de benevolencia.
Yo solo diseminaré cada silencio del mar
Para regalar a las ciudades
Corazones callados.
«Porque asá también es;
¡Lo niego! Esto es así, y punto»
¡Prestigio!
La alternativa
Es el aire del globo hinchado
por el soplo de un niño.
Son las ganas del fumador
por desterrar al cigarrillo
del reino de los dedos.
Es el sentir del que no ve
y el observar del que no escucha.
Son las termitas para el que yace en ataúd.
Lo es tener que besar sin usar labios.
Es una pieza más que encaja en un gran puzzle.
Es querer tirar una vez más el dado.
Es cualquier puerta entreabierta.
Es un domador de candados.
Y, así, nuestra amiga pasajera
siempre nos encuentra sitio,
alguna de las innumerables habitaciones,
en su hotel de la vida.
por el soplo de un niño.
Son las ganas del fumador
por desterrar al cigarrillo
del reino de los dedos.
Es el sentir del que no ve
y el observar del que no escucha.
Son las termitas para el que yace en ataúd.
Lo es tener que besar sin usar labios.
Es una pieza más que encaja en un gran puzzle.
Es querer tirar una vez más el dado.
Es cualquier puerta entreabierta.
Es un domador de candados.
Y, así, nuestra amiga pasajera
siempre nos encuentra sitio,
alguna de las innumerables habitaciones,
en su hotel de la vida.
Cyclical whisper
El mundo gira como gira una manzana
Cuando la pela un zurdo
Y nadie se da cuenta ya
De que no somos
una manzana.
El perro se muerde la cola sin saber por qué:
Eso es la teoría del caos,
La fuerza centrípeta de los hombres,
Invasores de nosotros mismos.
Quizá es un juego, no más,
Sin principio ni fin,
Con fichas complejas
Y un dado de muchas caras.
Cuando la pela un zurdo
Y nadie se da cuenta ya
De que no somos
una manzana.
El perro se muerde la cola sin saber por qué:
Eso es la teoría del caos,
La fuerza centrípeta de los hombres,
Invasores de nosotros mismos.
Quizá es un juego, no más,
Sin principio ni fin,
Con fichas complejas
Y un dado de muchas caras.
jueves, 31 de enero de 2008
Rodeado
Todo es más difícil de lo que parece,
Le explican al niño ciego
Que quiere mirarlo todo.
Todo puede ser luz y sombra
A la misma vez,
Un hecho, un espejo, un sueño;
Una llama, un agujero.
El niño intenta comprender
Pero no entiende.
Voces como vapores,
Que no se sabe de dónde vienen
Rodean al niño que se estremece
Y se encoje
Como si se le acabase el poco espacio
Que acaba de conocer.
Le explican al niño ciego
Que quiere mirarlo todo.
Todo puede ser luz y sombra
A la misma vez,
Un hecho, un espejo, un sueño;
Una llama, un agujero.
El niño intenta comprender
Pero no entiende.
Voces como vapores,
Que no se sabe de dónde vienen
Rodean al niño que se estremece
Y se encoje
Como si se le acabase el poco espacio
Que acaba de conocer.
Poesia
Hace poco descubrí un pequeño rincón
Dónde me encuentro más cerca de mí,
Como estirar tu propio brazo
Y tocar tu hombro,
Y darte un abrazo.
Descubrí un pequeño lugar
En el que lo palpable se hace eterno.
Allí me encuentro casi todos los días
Sin darme cuenta,
Sin proponerme el intento.
Allí vivo realmente sin escapar de la muerte
Y me contemplo a mi mismo
Sin la necesidad de un reflejo,
Sin la necesidad de que nadie me diga
De qué estoy hecho.
Desde allí adormezco la vida
Con mis silencios callados,
Con una mirada secreta y sutil
Que intenta, sino persuadir,
Acariciar cada gesto,
Cada eso que hace de las cosas algo.
Dónde me encuentro más cerca de mí,
Como estirar tu propio brazo
Y tocar tu hombro,
Y darte un abrazo.
Descubrí un pequeño lugar
En el que lo palpable se hace eterno.
Allí me encuentro casi todos los días
Sin darme cuenta,
Sin proponerme el intento.
Allí vivo realmente sin escapar de la muerte
Y me contemplo a mi mismo
Sin la necesidad de un reflejo,
Sin la necesidad de que nadie me diga
De qué estoy hecho.
Desde allí adormezco la vida
Con mis silencios callados,
Con una mirada secreta y sutil
Que intenta, sino persuadir,
Acariciar cada gesto,
Cada eso que hace de las cosas algo.
Buscando el color del relampago
Quisiera incrustarme mariposas
en la punta de los dedos
para tocar la guitarra
y deshacer el sonido
en pétalos multicolores.
Quisiera escalar los agujeros,
esas montañas invertidas
de roca más escarpada,
jauría de chimeneas y glaciares.
Quisiera guardar una chispa
en una burbuja
y acogerla en el bolsillo
de mi pantalón.
Quisiera proteger
del remordimiento al gatillo
y enseñarle a matar
con ilusiones.
Quisiera…
Ya no sé qué quisiera.
en la punta de los dedos
para tocar la guitarra
y deshacer el sonido
en pétalos multicolores.
Quisiera escalar los agujeros,
esas montañas invertidas
de roca más escarpada,
jauría de chimeneas y glaciares.
Quisiera guardar una chispa
en una burbuja
y acogerla en el bolsillo
de mi pantalón.
Quisiera proteger
del remordimiento al gatillo
y enseñarle a matar
con ilusiones.
Quisiera…
Ya no sé qué quisiera.
Las sombras de las verdades
¿Por qué no huyes candor perdido de mí
y de mi corazón cruel si te atormenta?
¿Por qué persigues con tu ciega llama
arder en mis ojos de inalcanzables mares?
¿Por qué tú, fuego, impasible fuego,
intentas esconder con tu luz
las sombras de las verdades?
y de mi corazón cruel si te atormenta?
¿Por qué persigues con tu ciega llama
arder en mis ojos de inalcanzables mares?
¿Por qué tú, fuego, impasible fuego,
intentas esconder con tu luz
las sombras de las verdades?
De luz atrapada
Tengo la mirada perdida
Tras el cristal de mi ventana
Como si un refugio de vida
Pidiera secarme las lágrimas.
La noche está oscura y tendida
Sobre los portales del alma
Y yo quieto, callado y solo
Sentado en un sillón de casa,
Y quedo inmune al roce del tiempo
Como una luz atrapada.
Tengo la mirada perdida
Tras el cristal de mi ventana.
Tras el cristal de mi ventana
Como si un refugio de vida
Pidiera secarme las lágrimas.
La noche está oscura y tendida
Sobre los portales del alma
Y yo quieto, callado y solo
Sentado en un sillón de casa,
Y quedo inmune al roce del tiempo
Como una luz atrapada.
Tengo la mirada perdida
Tras el cristal de mi ventana.
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